«¿Y cuánto tarda en cargarse?» es, probablemente, la pregunta que más se repite sobre el coche eléctrico. La respuesta no es un número único: depende del tamaño de la batería y de la potencia a la que cargues. En esta guía te damos una tabla orientativa con los tiempos según ambos factores, para que te hagas una idea clara de cuánto tardará tu coche en casa.

Revisión editorial: 9 de agosto de 2026. Contenido contrastado con fuentes primarias y revisado para separar hechos, supuestos y recomendaciones.

De qué depende el tiempo de carga

El tiempo de carga se explica con una idea muy sencilla: cuánta energía necesitas meter en la batería dividido entre la velocidad a la que la metes. Es decir, dependen de dos cosas:

  • El tamaño de la batería, que se mide en kWh. Cuanta más capacidad, más energía hay que reponer y más se tarda.
  • La potencia de carga, que se mide en kW. Cuanta más potencia entrega el punto de recarga (y admite el coche), más rápido se carga.

De forma aproximada, el tiempo para una carga completa equivale a dividir la capacidad de la batería entre la potencia de carga. Una batería de 60 kWh a 7,4 kW tarda, en números redondos, unas ocho horas. Sobre esa regla sencilla se construye todo lo demás.

Tabla orientativa de tiempos de carga

Esta tabla muestra el tiempo aproximado de una carga completa (de prácticamente vacío a lleno) según el tamaño de la batería y la potencia del punto de recarga doméstico:

Batería3,7 kW7,4 kW11 kW22 kW
40 kWh (urbano)~11 h~5,5 h~3,5 h~2 h
60 kWh (medio)~16 h~8 h~5,5 h~3 h
80 kWh (grande)~22 h~11 h~7 h~4 h

Son cifras orientativas y redondeadas. En la práctica casi nunca cargas de cero a cien: lo normal es reponer solo lo que has gastado en el día, así que la carga real suele ser bastante más corta que la de la tabla.

Un ejemplo realista del día a día

La tabla muestra cargas completas, pero rara vez vivirás esa situación. Pensemos en un caso normal: recorres unos 50 km al día, lo que supone reponer apenas 8-10 kWh, no toda la batería. A 7,4 kW, eso se carga en algo más de una hora; incluso a baja potencia, en un par de horas está hecho. Como enchufas el coche al llegar a casa y lo recoges por la mañana, tienes toda la noche por delante. En la práctica, para el uso cotidiano, el coche pasa más tiempo enchufado que cargando: cuando despiertas, ya está al cien por cien sin que hayas tenido que pensar en ello.

El detalle clave: el coche también pone su límite

Hay un matiz importante: la velocidad de carga la marca el menor de dos límites, el del punto de recarga y el del propio coche. Aunque instales un cargador de 22 kW, si tu coche solo admite 11 kW en corriente alterna, cargará a 11 kW. Por eso, antes de elegir un equipo de mucha potencia, conviene saber cuánta potencia acepta tu coche en casa: de poco sirve un cargador muy potente si el vehículo no puede aprovecharlo. Lo tratamos en nuestra guía sobre qué potencia de cargador elegir.

Cómo saber el tamaño de tu batería

Para situarte en la tabla necesitas conocer la capacidad de tu batería, que viene indicada en las especificaciones del coche, expresada en kWh. Los modelos urbanos suelen rondar los 40 kWh; los de segmento medio, entre 50 y 70 kWh; y los de mayor autonomía, 80 kWh o más. Con ese dato y la potencia de tu punto de recarga, puedes estimar tu tiempo de carga con la regla sencilla de dividir capacidad entre potencia.

Por qué la carga lenta en casa es la ideal

Viendo la tabla, podría parecer que cuanta más potencia, mejor. Pero para el uso diario en casa, una carga pausada durante la noche es justo lo que necesitas. Dispones de muchas horas mientras duermes, así que aunque la carga tarde, por la mañana el coche está listo. Además, cargar de noche te permite aprovechar el horario valle, el más barato, como explicamos en nuestra guía sobre cargar de noche y pagar menos. Una potencia moderada (como 7,4 kW) suele ser el equilibrio perfecto entre rapidez suficiente y aprovechamiento de la instalación.

¿Cuánto tarda con un enchufe normal?

Si en lugar de un wallbox usas un enchufe doméstico (Schuko) con un cargador portátil, la potencia es muy baja, en torno a 2,3 kW, así que los tiempos se disparan: una batería media podría necesitar más de un día para una carga completa. Por eso esta opción solo sirve como recurso puntual o de emergencia, no para el día a día. Lo explicamos a fondo en nuestra guía sobre cargar con un enchufe Schuko.

Programa la carga y olvídate del reloj

Con un cargador inteligente, el tiempo de carga deja de ser una preocupación. Puedes programar que la carga se realice durante las horas valle de la madrugada y que el coche esté listo a la hora a la que sueles salir, sin estar pendiente del reloj ni conectar y desconectar nada manualmente. Tú enchufas al llegar a casa y el sistema decide cuándo cargar para que salga lo más barato posible y el coche amanezca a punto. Lo vemos en nuestra guía sobre cargador inteligente frente a básico.

¿Y la carga rápida de las autopistas?

Conviene no confundir la carga en casa con la carga rápida de las estaciones en ruta. Esa carga, en corriente continua y con mucha más potencia, permite recuperar gran parte de la batería en minutos, y está pensada para los viajes largos, no para el día a día. En casa cargas en corriente alterna, de forma más pausada y económica. Cada una tiene su momento: la rápida para la carretera, la doméstica para tu rutina. Repasamos las diferencias en nuestra guía de conectores de carga.

En resumen, el tiempo de carga depende de tu batería y de tu potencia, pero en casa rara vez es un problema: cargas de noche y amaneces con el coche listo. Para la visión completa, consulta la guía del punto de recarga doméstico.

Cómo se ha revisado esta guía

Los tiempos se calculan con energía a recuperar dividida por potencia efectiva, añadiendo pérdidas. El resultado real queda limitado por el cargador embarcado, la temperatura y la curva de carga del vehículo. Las cifras son orientativas y debes sustituirlas por los datos de tu vehículo, contrato, vivienda o convocatoria. Cuando existe una norma, manual o condición contractual aplicable, esa fuente prevalece sobre cualquier resumen divulgativo.

Referencias primarias y herramientas de comprobación

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda en cargarse un coche eléctrico en casa?

Depende del tamaño de la batería y de la potencia de carga. De forma orientativa, una batería media de 60 kWh tarda unas 8 horas a 7,4 kW, o unas 5-6 horas a 11 kW. Como en casa cargas de noche, esos tiempos rara vez son un inconveniente, y normalmente solo repones lo gastado en el día, no una carga completa.

¿Más potencia significa siempre cargar más rápido?

Solo hasta el límite que admite tu coche. La velocidad la marca el menor de dos topes: el del cargador y el del vehículo. Si tu coche acepta como máximo 11 kW en corriente alterna, instalar un cargador de 22 kW no lo cargará más rápido. Conviene conocer la potencia que admite tu coche antes de elegir el equipo.

¿Cuánta potencia necesito para cargar en una noche?

Para la mayoría de los casos, 7,4 kW es más que suficiente: en una noche repone de sobra los kilómetros de un día normal. Solo si recorres muchísimos kilómetros a diario o tienes una batería muy grande podrías valorar más potencia, siempre que tu coche la admita.

Autoría y revisión editorial

Contenido elaborado y revisado por Daniel Bellido Pérez, editor de Punto Recarga Hogar. La información se contrasta con normativa, organismos públicos y documentación técnica. Consulta nuestra política editorial y proceso de correcciones.


Este artículo tiene finalidad informativa. Los tiempos son orientativos y dependen del modelo de coche, su batería, la potencia que admite y la del punto de recarga. Consulta las especificaciones de tu vehículo.

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Daniel Bellido Pérez
Daniel Bellido Pérez es creador y editor de Punto Recarga Hogar, un proyecto independiente de divulgación sobre recarga doméstica, movilidad eléctrica y eficiencia energética. Investiga y contrasta cada guía con normativa, organismos públicos y documentación técnica de fabricantes. No realiza instalaciones eléctricas ni vende cargadores: su trabajo consiste en ordenar la información, explicar sus límites y ayudar al lector a tomar decisiones informadas. Los contenidos técnicos, fiscales y legales se revisan periódicamente y remiten siempre a la fuente primaria aplicable.

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